Descripción
El Parque Nacional Manuel Antonio cabe en pocas horas de caminata, pero deja recuerdos para toda la vida. Aquí el bosque tropical desciende hasta el mar y se abre en playas de arena clara rodeadas de selva, donde los monos se asoman entre las palmeras y los pelícanos planean sobre las olas. No es casualidad que sea uno de los parques más admirados de América Latina.
Acompañado por un guía naturalista bilingüe y un grupo reducido de viajeros, recorrerás senderos suaves mientras tu guía instala el telescopio para mostrarte lo que a simple vista sería imposible distinguir: el rostro sereno de un perezoso, el brillo de una rana diminuta, un murciélago blanco bajo una hoja o una mantis inmóvil sobre un tronco. Entre una parada y otra aprenderás cómo se relacionan las especies del bosque, por qué este pequeño parque concentra tanta biodiversidad y cómo Costa Rica se convirtió en referente mundial de conservación.
Con algo de suerte verás a los cuatro protagonistas del parque: monos aulladores, cariblancos, monos ardilla y perezosos de dos y tres dedos, además de mapaches, coatíes, iguanas y aves como tucanes y garzas. Las fotografías a través del telescopio con tu celular son un recuerdo infalible.
Al terminar la caminata, el parque te invita a quedarte. Podrás bañarte en las aguas tibias y tranquilas de su playa principal, recorrer la arena a tu ritmo o simplemente descansar bajo la sombra mientras el bosque sigue vivo a tus espaldas. Es la introducción perfecta a la naturaleza costarricense y una experiencia que encanta a todas las edades.
