Descripción
A pocos minutos del bullicio de Jacó, la carretera se convierte en tierra roja y el aire empieza a oler a hojas húmedas. Este recorrido de dos horas está pensado para quienes quieren probar la emoción del cuadraciclo sin dedicarle el día entero: unos 30 kilómetros de senderos que suben desde la costa hasta las crestas de los cerros Agujitas, envueltos en bosque tropical secundario.
El primer gran premio llega pronto. Tras una subida entre curvas, el sendero se abre a un mirador natural desde donde se ve la media luna de playa Jacó, el azul profundo del Pacífico y, en días despejados, la silueta de la península de Nicoya flotando en el horizonte. Es el momento de apagar el motor, respirar y tomar la foto que todos querrán ver.
La ruta continúa por la cima de la montaña, literalmente por encima del dosel, donde no es raro escuchar a las lapas rojas cruzando el cielo o ver un tucán posado en una rama seca. Hacemos una pausa en un rancho de montaña con vista panorámica para disfrutar un café costarricense recién chorreado o una bebida fría, mientras tu guía comparte historias de la zona y de la vida rural en las alturas de Garabito.
El descenso atraviesa bosque más cerrado, con helechos gigantes y cruces de quebradas que salpican barro a tu paso. Antes de volver a la base, una última parada te regala una pequeña catarata escondida, perfecta para refrescarte las manos y el rostro. Una aventura corta, intensa y con vistas que justifican cada metro de barro.
