Descripción
El 29 de julio de 1968, después de siglos de aparente calma, el Volcán Arenal despertó con una erupción que cambió para siempre el paisaje de la región. Durante las cuatro décadas siguientes fue uno de los volcanes más activos del mundo, y sus coladas de lava esculpieron las laderas que hoy puedes recorrer a pie. Esta caminata es la mejor manera de entender, de cerca, la fuerza que dio origen a La Fortuna.
El paseo comienza con un trayecto escénico entre bosques y fincas ganaderas hasta la base del volcán. Desde allí, un sendero sencillo atraviesa un bosque secundario que crece sobre la lava de 1968, una lección viva de cómo la naturaleza se regenera. Tu guía te contará la historia de las erupciones, explicará la geología del cono y señalará heliconias, árboles de guarumo y orquídeas que colonizan la roca.
El punto culminante es la colada de 1992, un campo de roca oscura y porosa sobre el que podrás caminar. Desde allí la vista es sobrecogedora: el cono casi perfecto del Arenal elevándose a unos 1.670 metros, las aguas del Lago Arenal brillando a lo lejos y la silueta del Cerro Chato, el volcán dormido vecino. Es un escenario soñado para fotografías.
En el camino es común escuchar monos aulladores, ver coatíes cruzando el sendero y aves como oropéndolas, tangaras y, con suerte, tucanes. Elige la salida de la mañana para aprovechar el aire fresco o la de la tarde para una luz dorada. Disponible en grupo o en privado, es una experiencia accesible y perfecta para toda la familia.
