Descripción
En las colinas verdes que rodean La Fortuna, una familia costarricense ha convertido su finca en un pequeño santuario del sabor. Aquí el aire huele a tierra húmeda, a flores de cafeto y a cacao recién tostado, y cada visitante es recibido como un invitado más de la casa. Es una experiencia íntima, pausada y profundamente auténtica, ideal para quienes desean entender el alma agrícola de Costa Rica.
Tu anfitrión te guiará por el viaje completo del grano de oro: desde la semilla y el almácigo hasta la cosecha manual, el despulpado, el secado al sol y el tueste que libera sus aromas más complejos. Conocerás por qué la altitud, la lluvia y el suelo volcánico de la región dan carácter a cada taza, y probarás distintos perfiles de café preparados con métodos tradicionales.
Luego llega el turno del cacao, el alimento sagrado de los pueblos originarios. Abrirás una mazorca fresca, saborearás su pulpa dulce y verás cómo las semillas se fermentan, se tuestan y se muelen hasta convertirse en una pasta brillante. Participarás en la elaboración de tu propio chocolate y lo degustarás con especias, frutas o un toque de chile, tal como se hacía hace siglos.
Los senderos y estaciones están completamente techados, así que la visita se disfruta igual bajo el sol o con la lluvia tropical. Es un plan perfecto para familias con niños pequeños, parejas y amantes de la gastronomía. Saldrás con el paladar despierto, nuevas historias para contar y una mirada distinta sobre ese café de la mañana.
