Descripción
La catarata La Leona no aparece en los folletos de siempre, y precisamente por eso es tan especial. Escondida en las estribaciones del volcán Rincón de la Vieja, en la zona de Liberia, se alcanza por un sendero que atraviesa fincas, bosque seco y riberas de río, lejos de las multitudes. Es una caminata de unas dos horas de ida que combina naturaleza pura con un toque de exploración, ideal para viajeros activos que quieren sentir la Costa Rica más auténtica.
Tu guía privado marca el ritmo mientras el camino alterna tramos de potrero abierto con sombra de árboles centenarios. En el trayecto es frecuente ver monos aulladores, iguanas, urracas copetonas y mariposas morpho de un azul metálico que parecen flotar sobre el agua. Luego el sendero se acerca al río y empieza la parte más divertida: cruzar corrientes con el agua a las rodillas, saltar entre piedras y avanzar por la orilla mientras las paredes de roca se van cerrando.
El tramo final es un cañón angosto de roca volcánica, donde se avanza nadando unos metros con chaleco salvavidas por aguas de color verde esmeralda. Al salir de la última curva aparece La Leona: una cascada que se precipita en una poza turquesa, enmarcada por paredes cubiertas de helechos. El sonido del agua rebota en la piedra y el momento se vuelve casi mágico.
Después de un buen rato para nadar y fotografiar, emprendes el regreso hacia un almuerzo típico costarricense, merecido y sabroso. Es una aventura exigente pero accesible para quien camina con regularidad, y una de las experiencias más genuinas que puedes vivir en Guanacaste.
